Pixar, que nos ha traído películas como Toy Story, Buscando a Nemo, Los Increíbles, Up y tantas otras joyas que forman parte de la infancia de varias generaciones, es uno de los estudios de animación más importantes y conocidos. Pero sus inicios distan mucho de lo que la mayoría imaginamos.
Los inicios de Pixar
En febrero de 1986, Steve Jobs compró la división informática de Lucasfilm y la convirtió en una compañía independiente con unas cuarenta personas.
En ese entonces Pixar era tal solo una pequeña empresa, experimental y difícil de describir. Fabricaba ordenadores especializados, desarrollaba software gráfico y realizaba cortometrajes para demostrar lo que su tecnología podía conseguir.
Tres años después, sin embargo, llegó una noticia que Jobs interpretó como algo mucho mayor que un simple premio.
El correo con el que Steve Jobs celebró el Óscar de Pixar
El 29 de marzo de 1989, Tin Toy ganó el Óscar al mejor cortometraje de animación. La película, dirigida por John Lasseter, contaba la historia de Tinny, un pequeño juguete musical que intenta escapar de un bebé y termina descubriendo que, pese al peligro, desea que jueguen con él.
Duraba apenas unos minutos, pero consiguió algo inaudito: convertirse en la primera película creada por ordenador que recibía un premio de la Academia. Competía, además, con obras realizadas mediante animación tradicional, en un momento en que los gráficos digitales todavía eran vistos principalmente como una herramienta técnica.
Ante tal noticia, Jobs escribió al día siguiente un correo a los empleados de NeXT. El mensaje tenía como asunto "A great day and a half" y felicitaba al equipo por un logro de la propia NeXT para, inmediatamente, añadir que Pixar también lo había conseguido.
Su entusiasmo se concentraba en una idea: la industria de los gráficos por ordenador acababa de alcanzar un hito y Pixar había liderado el camino. El correo original de Steve Jobs puede leerse en el Steve Jobs Archive, dentro de Make Something Wonderful, bajo el título "Pixar led the way!". Es un mensaje breve, pero permite ver la importancia que Jobs concedió al premio desde el primer momento.
Pixar no fue siempre un estudio de cine
Sin embargo, pese a tener entre sus manos esa pequeña estatuilla, Tin Toy no convirtió inmediatamente a Pixar en la empresa que hoy conocemos. Tras ese éxito, el estudio empezó a producir anuncios para marcas como Tropicana y también lanzó la primera versión comercial de RenderMan. Sus cortometrajes demostraban el potencial artístico de la animación digital, pero la compañía todavía necesitaba encontrar una actividad sostenible.

No fue hasta dos años después que Pixar firmaría con Disney el acuerdo para producir la película que acabaría convirtiéndose en Toy Story. Su protagonista también sería un juguete, y su trama partría de aquella idea que había comenzado con Tin Toy.
Ese Óscar demostró a Steve Jobs y al mundo que la tecnología de Pixar podía servir para contar historias y emocionar. Y ese día no se celebró solamente un cortometraje, se descubrió una nueva forma de hacer cine.
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