Los distintos equipos de Apple, con Jobs al frente, mantenían múltiples reuniones semanales. Como en todas las empresas, eran encuentros para explorar ideas, resolver problemas y tomar decisiones clave que iban marcando el rumbo de la compañía.
En este contexto, el legendario CEO desarrolló una opinión muy clara sobre cómo debían fluir estas conversaciones. Y, curiosamente, esto le llevó a expresar una cierta aversión hacia una de las aplicaciones más exitosas de Microsoft. ¿Alguna idea?
Las reuniones donde conversar es la clave
Se trata de PowerPoint. Una herramienta que todos asociamos de inmediato con presentaciones y reuniones, y que usamos para presentar nuestras ideas, apoyar nuestros argumentos y mantener un orden.
Jobs reconocía su utilidad, pero solo en ocasiones concretas. Durante sus reuniones internas con los equipos de Apple, prefería un enfoque completamente distinto al que fomenta PowerPoint (algo así como un "monólogo" personal en el que no se interfiere ni se desarrolla hasta el final).
En los encuentros regulares que Jobs mantenía con los equipos de marketing los miércoles, y con el grupo ejecutivo los martes, prefería que no existiera un orden del día cerrado, sino que la conversación fluyera de forma natural. Los temas surgían a partir de preguntas espontáneas, y las decisiones se tomaban en un entorno dinámico y colaborativo.
Para él, la clave estaba en el diálogo y la participación activa. En otras palabras, Jobs quería que las reuniones fueran espacios para debatir ideas sobre la mesa y no para leer diapositivas una tras otra. Aunque en ocasiones podía aparecer un gráfico o imagen puntual, estructurar toda la reunión alrededor de un PowerPoint era, para él, una limitación.
Un enfoque que, de hecho, tiene un respaldo interesante en estudios recientes, como este publicado en PLOS ONE, donde se concluye que las presentaciones sin ayudas visuales pueden resultar más atractivas e interesantes para la audiencia. En muchos casos, los recursos visuales actúan como distracción, algo que Jobs parecía intuir de forma natural.
La diferencia entre presentar y conversar
Es cierto que, cuando pensamos en Steve Jobs, muchas veces nos vienen a la mente las icónicas presentaciones de productos como el iPhone original, con la Keynote detrás como gran protagonista. Pero esas puestas en escena estaban pensadas para sorprender al público, no para una conversación interna. En el contexto de las reuniones privadas, ya fuera en NeXT como en Apple, Jobs entendía que la comunicación efectiva dependía de la interacción directa entre las personas.
Allí donde PowerPoint fomenta un discurso lineal, Jobs buscaba un ambiente flexible, capaz de adaptarse en tiempo real a las ideas que surgían. Y de este modo también fomentaba que cada participante reforzara su pensamiento crítico y aportara valor sin depender de una serie de diapositivas prediseñadas.
Al aplicar este enfoque, las reuniones se convertían en espacios vivos, donde las ideas no se limitaban a lo que ya estaba escrito. La creatividad se potenciaba al dejar de lado la rigidez de una presentación y centrarse en lo que realmente importaba: la conversación.
Un enfoque de reunión que sigue siendo relevante
Es importante resaltar que Jobs nunca descartó el uso de PowerPoint ni lo invalidó. Simplemente sabía cuándo usarlo y cuándo no. Jobs tenía muy claro que la creatividad nace de la interacción genuina entre personas, no de pasar una diapositiva tras otra.
Así, en presentaciones públicas, un soporte visual bien diseñado puede ser inspirador. Pero en reuniones internas, donde se buscan soluciones y se comparten ideas, su consejo sigue siendo claro: lo importante es hablar, pensar y decidir juntos. Una lección muy interesante para cualquiera que trabaje en equipo.
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