Macintosh, Lisa, iPod, iPhone, Air… ¿de dónde salen los nombres de los productos de Apple?

Antes de convertirse en nombres conocidos en todo el mundo, Macintosh, iPod, iPhone o Air fueron simplemente ideas sobre una mesa. Algunas llegaron por casualidad, a otras se les dio muchas vueltas… pero todas terminaron definiendo una importante parte de la historia de Apple. Hoy cuesta imaginar que estos dispositivos pudieran llamarse de otra forma. Veamos las divertidas historias detrás de los nombres más importantes de Apple.

Macintosh estuvo a punto de llamarse Bicycle y Lisa lo cuenta todo

La historia empieza con Jef Raskin, uno de los responsables originales del proyecto Macintosh. Al parecer, Raskin escogió el nombre por su variedad de manzana favorita, la McIntosh. De hecho, una elección bastante apropiada para una empresa llamada Apple, cuyo propio nombre tiene también una historia de lo más curiosa.

Durante los primeros años, Macintosh era simplemente el nombre en clave del proyecto. Pero el pequeño equipo de ingenieros empezó a utilizarlo diariamente y terminó haciéndolo suyo. Tanto que, en febrero de 1981, cuando Raskin se ausentó durante un periodo prolongado, Steve Jobs y Rod Holt intentaron asentar otro nombre.

Holt apareció ante el equipo con una propuesta: a partir de aquel momento, el proyecto se llamaría "Bicycle". El nuevo nombre venía de una idea que Jobs utilizaba para explicar el potencial de los ordenadores personales. Decía que los seres humanos quedaban bastante atrás frente a otros animales en términos de eficiencia de movimiento, pero que, al subirnos a una bicicleta, pasábamos a ocupar el primer puesto. Así que, para Jobs, un ordenador podía convertirse en una “bicicleta para la mente”.

Sin embargo, Bicycle apenas consiguió salir de las reuniones. Durante semanas, Holt se dedicó a corregir a quienes seguían utilizando el nombre antiguo hasta que acabó aceptando lo evidente: todo el equipo seguía llamándolo Macintosh.

Empeñados en cambiar el nombre, un año después, Apple contrató incluso a una consultora para encontrar nombres definitivos. Aparecieron propuestas como Apple 40 y Apple Allegro, pero Macintosh volvió a imponerse.

Por fin, tras resolver la cercanía con la marca de equipos de sonido McIntosh, Jobs bautizó oficialmente el ordenador rompiendo una botella de champán contra uno de sus prototipos. Y así fue como aquel nombre en clave terminó convirtiéndose en una de las palabras más importantes de la historia de Apple, que recientemente repasamos al celebrar los 40 años del Macintosh.

El nombre del ordenador "Lisa" también tiene su parte de curioso. Apple explicó el nombre mediante el acrónimo “Local Integrated Systems Architecture”, lo cual suena muy convincente. Pero desde el principio existía una asociación evidente con Lisa Brennan-Jobs, hija de Steve Jobs. Durante años esa relación quedó envuelta en cierta ambigüedad y el acrónimo sirvió como explicación oficial. Sin embargo, con el tiempo, Jobs acabó reconociendo que el ordenador llevaba, efectiva y simplemente, el nombre de su hija.

iPod e iPhone: una nave espacial y una pequeña “i” que terminó definiendo una época

Años después, Apple volvió a necesitar un nombre. En 2001 estaba preparando un reproductor de música que debía acompañar al Mac y a iTunes, y Steve Jobs ya tenía clara la idea con la que quería presentarlo: “1000 canciones en tu bolsillo”.

Esa idea dejaba bastante libertad al posible nombre del producto, podía transmitir una sensación, un propósito, un límite… La historia es que Vinnie Chieco, un redactor publicitario que colaboraba con Apple, escuchaba constantemente a Jobs hablar del Mac como el centro del llamado digital hub: el ordenador sería el punto central al que conectaríamos cámaras, reproductores y otros dispositivos.

Por este motivo, Chieco empezó a imaginar el Mac como una gran nave espacial de la que salían pequeñas cápsulas, o pods. Y, cuando, más adelante, vio el prototipo del nuevo reproductor de música, pequeño, blanco y extraordinariamente sencillo, le recordó inmediatamente a 2001: Una odisea del espacio.

Ahí todo cobró sentido. Solo faltaba añadir la “i” que Apple ya había popularizado con el iMac. Y, así, de aquella asociación entre una cápsula espacial y la "i" propia de Apple nació "iPod".

Un nombre que tenía además una gran ventaja: no significaba nada concreto y, por lo tanto, podía acompañar al producto aunque este evolucionara y cambiara. Y vaya si lo hizo. El primer iPod presentado en 2001 empezó almacenando música y con los años recibió fotografías, vídeo, aplicaciones y conexión a internet.

Con la misma lógica, cuando en 2007 llegó el iPhone, Apple ya tenía medio trabajo hecho. La “i” había pasado por iMac, iBook, iTunes e iPod y se había convertido prácticamente en la firma de Apple. Así, unir aquella letra con “phone” permitía reconocer inmediatamente el producto dentro de la misma familia. Algo sencillo, elegante e inconfundible.

Air, Pro, Max y Ultra: cuando el apellido nos cuenta qué esperar

Con el tiempo, Apple ha construido todo un lenguaje donde unas pocas palabras nos permiten situar rápidamente cada producto incluso antes de entrar en sus especificaciones. Air, Pro, Max, Ultra, mini o Plus nos describen rápidamente cada producto dentro de su gama. "Pro" nos habla de mayores prestaciones, "Max" las amplía, "Ultra" ocupa el extremo superior, "mini" reduce el formato, “Plus" amplía el tamaño o características y "Air" mantiene esa idea de ligereza, de que apenes pese, que empezó con el MacBook Air de 2008.

De hecho, entender este lenguaje también nos ayuda a entender mejor qué dispositivo encaja con nosotros. En Hanaringo somos especialistas en Apple y ofrecemos formaciones y asistencia técnica personalizada para particulares y empresas. Las sesiones se adaptan a lo que necesitas y se realizan por teléfono, con acceso remoto a la pantalla cuando hace falta. Podemos ayudar con la configuración inicial de un dispositivo, iOS, iPadOS y macOS, con el Pages, Keynote, Numbers, iCloud, Fotos, con el almacenamiento, cuentas y redes sociales, seguridad, privacidad o dar asistencia técnica completa. Cada sesión se adapta exactamente a lo que tú necesitas, para ayudarte a resolver dudas, ganar confianza y sacar el máximo partido a tus dispositivos Apple.

Así bien, Macintosh nació de una variedad de manzana, Lisa escondía una relación familiar y iPod salió de imaginar una pequeña cápsula espacial. Historias muy distintas que terminaron dando nombre a algunos de los productos más importantes de Apple. Con el paso de los años, estas palabras se han vuelto tan familiares que hoy cuesta imaginarnos Apple sin ellas. ¿Cómo os sonaría hablar de Bicycle en lugar de Macintosh?

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